Crysthal
Me gusta quedarme tendido sobre mi alfombra blanca, muy cerca de la ventana, pasada ya la medianoche,
con
algunos nocturnos apenas sonando y pensar, mientras miro fijamente en sus manchas, que nunca podré
visitarla
y, menos aún, vivir en ella. Aún asi, me imagino bajo una gran burbuja de cristal, sentado sobre
algunas rocas grises,
en medio de un lago azul muy profundo.
Rodeado de un selecto puñado de fértiles y jovenes virgenes, con las que viviría en
perfecta armonía,
en el cráter más hermoso
que contenga la luna.
Habría algunas reglas, claro, pero serían pocas: Quedarían atrás las religiones, la moral e incluso las costumbres.
Intentaríamos evitar hablar, salvo que fuese estrictamente necesario. Nos regiríamos por nuestros deseos
en el momento
exacto
en el que ocurren y tendríamos un lugar especial donde dormir, con mucho algodón, exquisitas
fragancias y formas suaves. Y las chicas siempre serán delicadas, frescas y suaves.
Y ya no habrá por qué preocuparse.
Pablo Kersz
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